Cuando en el GP de Alemania del año pasado Ferrari ordenó a Felipe Massa que dejara pasar a Fernando Alonso, se armó la de dios. Uno de los más críticos y que más cizaña metió fue Christian Horner, jefe de Red Bull. Éstas fueron parte de sus declaraciones después de aquella carrera:
“Es una verguenza para la F1 que se haya manipulado a un piloto. La F1 ha sido el perdedor este fin de semana. Ferrari es lo suficientemente grande para no necesitar este tipo de prácticas y Fernando es lo suficientemente bueno para conseguir estos puntos de otra manera. Hay cientos de puntos que deben abordarse. Es una verguenza. Ferrari es un gran equipo. Es una pena para la F1 que no dejó que Fernando Alonso y Felipe Massa lucharan entre sí. Los aficionados, los espectadores y los telespectadores son los mayores perdedores. Bueno o malo, dejamos que nuestros pilotos sean individuales y luchen uno contra el otro porque creemos que es el enfoque correcto y la forma correcta de este deporte“.
Palabras muy poco inteligentes de Christian, porque sólo era cuestión de tiempo que se las tuviera que comer. Tras pedir a Mark Webber en el pasado GP de Gran Bretaña que no atacara a Vettel en las últimas vueltas, cuando el australiano era más rápido que él, se mostró sorprendido de que ignorara la orden: “Sí, estoy sorprendido, al final del día el equipo es lo más importante y ningún individuo es más grande que el equipo”.
El propietario de Red Bull, Dietrich Mateschitz, tampoco se queda corto en hipocresía. Éstas fueron sus palabras el año pasado: “Dejamos a nuestros dos pilotos correr y lo que sea será. Nuestra filosofía sigue siendo la misma porque esto es deporte y debe seguir siendo deporte. Nosotros no manipulamos las cosas cosas como Ferrari”.
¿Dónde quedan ahora esas palabras? Cuando era Webber el que lideraba el campeonato el año pasado presumían de ser un equipo sin órdenes de equipo, ejemplar, viva el deporte y la competición entre compañeros, pero si está Vettel delante qué rápido cambian las cosas…
Las órdenes de equipo están ahora permitidas y por ese lado no hay ningún problema, pero demostrar que los valores que pregonaban eran palabras huecas, todo porque Vettel, con 77 puntos de ventaja sobre su más inmediato perseguidor (ahora 80), no perdiera 3 puntos, tiene mucha tela, sobretodo porque es muy probable que el alemán no necesite este año de esas ayudas para lograr el título.
fotos: daylife





