El fabricante de motores Renault Sport F1 ha revelado que durante el GP de Australia los equipos Red Bull y Renault emplearon un 10% más de combustible de lo normal. Con la prohibición del doble-difusor la eficacia de los difusores soplados por los gases de escape ha cobrado mayor importancia, por lo que la gestión del motor y los gases expulsados por el escape es crucial esta temporada.
El concepto del difusor soplado se basa en dirigir las salidas de los tubos de escape a la parte inferior del F1, alimentando con una corriente de gases adicional que se suma al aire que circula bajo el piso para acelerarlo y conseguir presiones más bajas en el difusor. Y cuantos más gases de escape se produzcan, más carga aerodinámica se podrá generar. El bajo consumo del motor Renault ha facilitado que estos equipos puedan consumir un extra de combustible para lograr un beneficio aerodinámico, y después de ver el rendimiento de los Red Bull y Renault en Melbourne, la solución no parece mala en absoluto.
Uno de los inconvenientes de los difusores soplados es que con el acelerador cerrado el flujo de gases disminuye notablemente, lo que reduce el apoyo aerodinámico cuando más se necesita, en frenada y en entrada en curva. Para solucionar este problema los motoristas han desarrollado sistemas de retraso del encendido para continuar quemando combustible aunque el piloto no pise el acelerador, lo cual es la principal causa del aumento del consumo y provoca el extraño sonido de estos motores, especialmente perceptible en el Renault.
El soplado del difusor con los gases de escape trae una ganancia de un 5 a un 8% en su rendimiento, y el empleo de un 10% más de combustible en carrera para generar un apoyo adicional por el mayor caudal de gases de escape debe de aportar una mejora significativa para compensar que estos coches tengan que comenzar la carrera con unos 15 kg extra de combustible. ¿Será el excesivo consumo el motivo por el que Mark Webber se quedó parado nada más cruzar la línea de meta?


