El estilo de conducción de Fernando Alonso: el secreto de un genio que sigue brillando a los 44 años
hace 2 meses

Fernando Alonso, con 44 años y más de 400 Grandes Premios a sus espaldas, sigue siendo uno de los pilotos más respetados de la Fórmula 1. No gana una carrera desde 2013, pero cada fin de semana se las arregla para extraer un rendimiento que parece imposible del coche que le dan. ¿Cómo lo hace? Dos de los mayores expertos en F1, Mark Hughes y Edd Straw, han desmenuzado su estilo en el primer episodio de la tercera temporada de Driving Style Secrets, y la conclusión es clara: Alonso conduce de una forma que solo puede calificarse como kamikaze.
“Es tan extremo que resulta casi absurdo”, explica Straw. “Vivir permanentemente en ese filo es extremadamente difícil. Hay pilotos que lo intentan y acaban estrellándose. Alonso no”. Hughes, que lleva siguiéndolo desde su debut con Minardi en 2001, lo resume con una imagen que se queda grabada: “En las eses de Austin ves la coordinación más increíble entre volante y acelerador. Está literalmente bailando entre los dos”.
El estilo de Alonso se basa en una sensibilidad extrema a través de los neumáticos delanteros y el volante. “Si no tiene ese feeling en la parte delantera, está muerto”, dice el propio asturiano. Esa conexión es su no negociable. Es un piloto reactivo por naturaleza, pero su cerebro procesa la información tan rápido que se convierte en proactivo. “La sensibilidad fisiológica que debe tener es extraordinaria”, apunta Straw.
Un ejemplo clásico ocurrió en Mónaco, en la curva Tabac. El coche no quería girar. La mayoría de pilotos habrían perdido tiempo o cometido un error. Alonso, en cambio, usó los frenos de forma brutal para bajar el morro, lanzó el coche hacia dentro y luego “lo bailó” por la curva sin perder prácticamente nada de velocidad. “Y lo hace vuelta tras vuelta, con una improvisación que nadie más tiene”, destaca Hughes. “Es capaz de ser muy bruto con el coche… pero solo cuando es necesario”.
Su adaptabilidad es legendaria. En los Renault de 2005 y 2006, que tenían un fuerte subviraje y tracción trasera, Alonso exageraba ese subviraje de forma deliberada: “Metía el volante a tope para recibir inmediatamente la información y poder corregir lo antes posible”. Su entonces compañero Giancarlo Fisichella se quedaba boquiabierto: “Este coche no tiene delantera”, repetía asombrado. Sin embargo, cuando cambió de monoplaza, quedó claro que no era un estilo fijo, sino la mejor forma de exprimir ese coche concreto. Alonso siempre encuentra la manera.
“Puede conducir de formas completamente distintas según el coche que tenga”, subraya Hughes. “Aunque diga que necesita feeling en la parte delantera, si no lo tiene, igualmente saca partido del coche. Esa es la clave de Alonso: siempre encuentra una solución”.
A sus 44 años, en un Aston Martin que no está para pelear por podios (salvo la excepción de 2023), Alonso sigue rodando entre los mejores cada fin de semana. No es el más rápido en una vuelta ideal cuando el coche es superior, pero en condiciones reales, con tráfico, cambios de pista o un monoplaza mediocre, pocos pueden igualar su capacidad de improvisación y su consistencia al límite.
Después de un cuarto de siglo en la Fórmula 1, Fernando Alonso sigue siendo un enigma fascinante… y un piloto al que nadie, absolutamente nadie, quiere tener delante en una pista.
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Brillando... Claro, lleva brillando desde 2007... Define brillar