Ferrari ya trabaja en un nuevo motor
hace 3 meses

Ferrari acelera el desarrollo de un nuevo motor para la F1: la apuesta por cerrar la brecha con Mercedes en 2026
Mientras la Scuderia Ferrari HP disputa las primeras carreras de la temporada con su SF-26, los ingenieros de la fábrica italiana ya trabajan a contrarreloj en un concepto de unidad de potencia completamente nuevo. El equipo liderado por Enrico Gualtieri considera que el actual propulsor 067/6 es una solución “transicional” con escaso margen de evolución, y busca un salto tecnológico que permita desafiar la supremacía de Mercedes en potencia y gestión energética.
La temporada 2026 marcó el inicio de la era más radical en la historia reciente de la Fórmula 1. Las nuevas regulaciones eliminaron el MGU-H, triplicaron la potencia del MGU-K hasta los 350 kW y establecieron un reparto 50/50 entre componente térmico y eléctrico. Además, el peso mínimo de la unidad de potencia subió a 150 kg y se impuso el uso de combustible 100% sostenible. Ferrari respondió con una apuesta valiente y controvertida: culatas de cilindro en aleación de acero en lugar del aluminio tradicional.
“Es un cambio de filosofía completo, no una simple evolución de lo que teníamos desde 2014”, explicó Gualtieri en la presentación del SF-26. El acero permite soportar presiones y temperaturas sin precedentes en la cámara de combustión, lo que mejora la eficiencia y la durabilidad bajo las exigencias del nuevo reglamento. La decisión, desarrollada con la ayuda de la firma austriaca AVL, generó división en el paddock: admiración por la ambición técnica y escepticismo por los riesgos de fiabilidad iniciales.
Las especificaciones oficiales del 067/6 confirman la magnitud del salto:
- Motor V6 de 90° y 1.600 cc con turbo único (hasta 150.000 rpm).
- Inyección directa a 350 bar y flujo energético máximo de combustible de 3.000 MJ/h.
- MGU-K de 350 kW (60.000 rpm) y batería de litio-ion con tensión máxima de 1.000 V.
- Eliminación total del MGU-H.
El motor ya ha superado pruebas exhaustivas. Sin embargo, los datos de telemetría del GP de Australia revelaron la realidad: la SF-26 de Charles Leclerc y Lewis Hamilton quedó a ocho décimas de George Russell en clasificación, principalmente por déficit de potencia y gestión de energía.
Ante esta situación, Ferrari activó el sistema ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities) de la FIA. Si la brecha de rendimiento supera el 2-4%, el equipo obtendrá fichas de desarrollo extra y horas adicionales en banco de pruebas. Fuentes cercanas a Maranello indican que el nuevo concepto ya está en fase de diseño y podría debutar durante la temporada 2026 (posiblemente después del GP de Bélgica) o, con mayor certeza, en 2027.
“El motor actual es estándar y ofrece poco margen. Estamos pensando ya en soluciones para el futuro inmediato”, admiten en privado ingenieros de la Scuderia. El objetivo es claro: transformar 2026 en un año de transición agresiva y llegar a 2027 con un propulsor capaz de pelear por el título.
La decisión tiene impacto más allá de la Scuderia. Ferrari suministra motores a Haas y al nuevo equipo Cadillac, por lo que cualquier avance beneficiará a tres formaciones. Mientras tanto, el SF-26 sigue evolucionando en pista con actualizaciones aerodinámicas y una nueva unidad de potencia fresca introducida en los tests de Baréin.
En un campeonato donde todos parten prácticamente de cero, Ferrari ha elegido el camino más arriesgado: innovación radical en lugar de evolución conservadora. Ahora, la pregunta que recorre el paddock es si esa apuesta por el acero y el nuevo concepto en desarrollo será suficiente para devolver a Maranello a lo más alto… o si Mercedes seguirá dictando el ritmo de la nueva era híbrida.
El reloj corre. Y en Ferrari, como siempre, no hay tiempo para la espera.

Deja una respuesta