Carrera para el número uno...y mundial para Norris
hace 6 meses

Se culminó la temporada 2025 cuyo desenlace ha sido el más lógico y esperado en Abu Dabi: la consecución del título mundial para Lando Norris. Era muy complicado que se le escapara el entorchado en condiciones normales, no siendo que alguna desgracia tipo accidente o falla mecánica le aconteciera al piloto británico de McLaren.
Esto, evidentemente, eclipsa el resto de actualidad y la carrera misma, una carrera que volvió a ganar Max Verstappen, en otro alarde de pundonor y demostración de quién es el verdadero amo de esto. Que el holandés haya sido subcampeón a dos míseros puntos del inglés, y en las condiciones que lo ha hecho, lo dice todo. Norris es el nuevo Campeón del Mundo, pero tanto él como yo sabemos quién es el Uno de verdad.

Pero como decimos, todo pasa a un segundo plano con la alegría y el ornato del nuevo encumbrado. Felicidades al campeón. Y no me entiendan mal. No tengo nada en contra de Norris, me alegro por él. Creo que es un gran piloto, un muy buen piloto, y además un corredor que me cae especialmente bien. Pero yo me debo a la honestidad cuando escribo, y en aras a ella he de expresar mi opinión sincera.
Y esta opinión, siempre subjetiva, pero con los datos y análisis en la mano, es que McLaren se ha complicado muchísimo la vida en el empecinamiento de que Lando fuera campeón. Porque, seamos sinceros, el título lo debería haber ganado Oscar Piastri ya desde mediados de octubre o en noviembre. Y con mucha solvencia. Entiendo que McLaren quisiera lo que hoy han logrado, pero en el viaje han estado a un paso, a un lapso, de repetir lo que hace años pasó cuando corrían con Fernando Alonso y Lewis Hamilton y que concluyó con los laureles en la cabeza de Kimi Räikkonen y su Ferrari… ¿se acuerdan?, pues lo mismo.

Sigo siendo sincero. El mejor piloto de McLaren es Piastri (no por mucho, ni con esto digo que Norris no sea bueno), pero es así. No se engañen, o mejor dicho, no se dejen confundir. En la Fórmula 1 está todo inventado y milimétricamente medido. Las casualidades mantenidas en el tiempo no existen.
Un piloto top, con un monoplaza top, puede tener un mal fin de semana. O encadenar un par de carreras de infortunio. Eso puede pasar. Pero como algo puntual. Casi anecdótico. Lo que no es posible es que ese piloto pase, de la noche a la mañana, de prácticamente arrasar cada fin de semana, a no poder con su McLaren pelear contra un Haas, un Racing Bull, un Williams, un Sauber… y eso mantenido durante meses. Lo siento si con esto hiero susceptibilidades de los más crédulos e inocentes, pero he de serles honesto. Estas cosas, en este negocio, no pasan. No es posible. Y si pasan, es por algo.
Por ello estoy seguro de que, ahora mismo, todo son albricias, festejos y parabienes. Pero cuando la euforia y el show se atemperen, cuando la calma y la reflexión vayan volviendo a su lugar, dentro de unas horas o unos días, habrá tres protagonistas que al final tendrán algo de sabor agridulce en el paladar: uno será Verstappen, por saber que aun siendo el mejor y a distancia sideral del resto, tiene que ver como su corona pasa a otra cabeza; otro será Piastri, por saber que “no le han dejado” ganar un mundial que era suyo por mérito y rendimiento (su cara lo decía todo hoy); y otro será el propio Norris por conocedor, como es lógico, de estas dos anteriores citadas razones.

Y tengamos presente que igual que digo unas cosas, digo también que Norris ha tenido que trabajarse el título, no piensen que estoy hablando de un regalo sin más. La secuencia desde septiembre hasta Yas Marina del inglés es tremenda y meritoria, por ello no podemos sino alabarle y felicitarlo. Y además, esto es tan viejo como las carreras, nada que no hayamos visto muchas veces en el Gran Circo, y, por tanto, honores al campeón.
El Gran Premio en si tuvo poca trascendencia, en parte porque a tenor de lo tanto que había en juego en este desenlace, toda la prueba se convirtió en un juego táctico y frío, una partida de ajedrez con todos los supuestos férreamente controlados y marcados al milímetro, aquí sí estuvo hoy brillante McLaren, que siempre manejó varias opciones cubriendo toda posibilidad de que Lando no se alzara con el entorchado.

Solo una avería, un error garrafal, o el mayor de los infortunios podían desbaratar la previsión. Y así, todo siguió el guion. Verstappen hizo lo que debía (algún día habrá que analizar la proeza de esta homérica campaña) y ganó sin oposición, con Piastri como segundo, escudando siempre a un Norris que hizo lo que debía, es decir, no entrar en el más mínimo riesgo y terminar sin más alardes en una tercera plaza que valía un mundial.
Tal vez, por decir, los de Woking debieron no conservar tanto a Lando en esa tercera (debieron intercambiar plazas Oscar y Lando) más que nada para protegerse de cualquier posibilidad ante un Charles Leclerc que rodó siempre cuarto y un poco amenazante sobre Norris… pero en cualquier caso controlaron con solvencia el ritmo del Ferrari y , además, siempre les quedaba el as en la manga de ordenar a Piastri bajar a la cuarta plaza si el Ferrari hubiera adelantado al ya nuevo campeón.
Y estos fueron los resultados, tiempos y posiciones provisionales del Gran Premio de Abu Dabi de 2025:


Deja una respuesta