Piastri vence en Spa con comodidad
hace 10 meses

Tal vez me equivoque, el tiempo lo dirá, pero considero muy difícil que Lando Norris sea campeón del mundo, al menos este año. Dicho de otra forma: Oscar Piastri se va a coronar este 2025, al menos en mi opinión.
Básicamente porque a Norris aún le falta algo sustancial, crucial, algo de lo que los campeones no pueden prescindir: solidez. El británico es un buen piloto, rápido, y con destellos de genialidad muchas veces… pero aún no tiene ese punto de solidez y constancia que forja a un campeón.
La carrera de hoy es un claro ejemplo de esto (y algo que llevamos viendo ya bastante tiempo). Porque de poco sirve ser un gran piloto la mayor parte del tiempo, si luego esos lapsus de constancia echan al lodo en un momento todo lo que con gran esfuerzo vas construyendo.

Hoy ganó Piastri, y aumenta su liderazgo tras salir segundo y arrebatar la cabeza a Lando tras aprender muy bien la lección que en sus carnes sufrió ayer en manos de Max Verstappen. El australiano hizo lo mismo en la salida que ayer el holandés realizó en sus carnes. Aprendió bien el de McLaren y lo imitó con su compañero… y a partir de ahí de acabó la carrera, pues realmente llegó hasta el final líder sin muchos contratiempos.
Lo arduo del caso, arduo para Norris, es que el inglés no tenía la carrera perdida por ello. Pudo perfectamente ganar, rehacerse y darlo la vuelta… pero volvemos al inicio: le falta esa solidez para hacerlo. Y así, rodando a 8 segundos, de poco sirve encadenar secuencias de vueltas rápidas hasta ponerte a 3 segundos, si luego cometes un pequeño error y vuelves a 7 segundos (hablo en cifras aproximadas para ejemplificar) … y lo peor es que esto lo vimos no una vez, sino varias veces… lo que es un “quiero y no puedo”.
Por eso adelanto el entorchado para Piastri, salvo debacle del australiano, porque en ese aspecto, el de la solidez y constancia de los campeones, Oscar está unos peldaños por encima de Lando. Piastri es, en ese sentido (entiendan la analogía y perdonen la comparación), un “pequeño Verstappen”… no falla, no sobreconduce, es frío, no se deja llevar por la presión… evidentemente hoy, para mí, está a años luz de Verstappen… pero yo en mis círculos ya lo he bautizado como ”el cirujano” de la F1, por joven que sea.
Así pues, victoria relativamente fácil de Piastri, seguido de Norris, y con Charles Leclerc tercero, en una carrera que fue de las peores citas que recuerdo en Spa (ahora hablaré de ello), sin apenas ningún movimiento decente y destacado, a excepción de la muy notable remontada y actuación de Lewis Hamilton, el piloto del día con diferencia en Bélgica, sobre todo en el primer tercio (luego se aplanó como el resto) donde dio un pequeño show y recital partiendo de cola hasta llegar al séptimo puesto.

Pero como decía, la carrera fue, en mi opinión, un verdadero fraude. Y lo fue porque nos la “robaron” descaradamente. Al menos mi sensación fue esa: que estaba dispuesto a ver un espectáculo, a sentarme a un festín con un delicioso asado y buen vino, y sin saber muy bien cómo, me han echado dos dedos de agua en la copa del tinto (porque es mejor para mi salud no abusar del alcohol) y me han cambiado la carne por un sucedáneo de pavo loncheado (mucho menos graso y más amable con el colesterol)… y cuando me he querido dar cuenta me lo había comido, y encima he tenido que dar las gracias pese a la cara de tonto que se me ha quedado.
Veamos. Vaya por delante que hoy día la seguridad en las carreras es algo que debe primar por encima de todo. No son admisibles las situaciones y condiciones de antaño. Soy el primero en decirlo, y llevo en las carreras de F1 desde la época del mítico accidente de Niki Lauda en Nürburgring, para que se hagan cuenta de que no soy sospechoso.
Pero dicho lo cual, a lo que estamos llegando es al absurdo. Seamos sinceros, hoy la F1 apenas tiene mucha emoción si quitamos puntuales lances, algún detalle, o si no somos de los que están muy, pero muy inmersos en el mundillo (en resumen, de los adictos al “café para muy cafeteros”)… Y ante tal encefalograma plano que vivimos con la mayoría de las carreras de la temporada, a menudo nos conformamos, o al menos nos queda el consuelo, de ese puñado de tres o cuatro veces al año cuando se da una carrera con agua.
Díganme si no estoy en lo cierto. Si no hay muchas veces que piensan “ a ver si llueve y tenemos un Gran Premio emocionante” … Pues bien, ya ni eso nos queda. Ha ido sucediendo poco a poco, casi sin darnos cuenta, pero hoy día (y ya es tarde para cambiarlo) hasta eso nos han robado.

Por poner un ejemplo en la mesa: los compuestos azules de agua de Pirelli son simplemente una broma de mal gusto. Son un elemento ornamental de las carreras como la botella de champagne, o la bandera a cuadros que ondean a la llegada… puro ornato y decoración: jamás las ponen ni las pondrán para competir (tal vez en un caso muy extremo las monten pero solo, únicamente, para dar vueltas tras el Safety Car hasta que la pista acepte las gomas verdes Intermedias).
Pero digo más… es que ahora ya ni las Intermedias. En cuanto caigan cuatro gotas y haya el mínimo spray, bandera roja, y luego cuando no llueva todos a dar vueltas con el compuesto verde tras el Coche de Seguridad hasta que la pista haya secado lo suficiente para que se atisbe ya un carrillito seco y entonces lanzar la carrera. Esto es literalmente lo que tenemos hoy día: solo existen carreras sobre seco.
Y esto es lo que vivimos hoy en Spa. Más de una hora de retraso esperando a que cesaran las cuatro gotas, y luego otras tantas vueltas girando tras el Safety a fin de que ese “tren de aspiradoras” dejara el trazado apenas con un poco de humedad y que a los 8 o 10 giros ya fuera más veloz poner slicks de seco… Y aquí estamos, con la copa de vino aguada y la loncha de sucedáneo de pavo, degustando el “mejor plato del mundo”, y dando las gracias por ello… eso sí, con bonita cara de tontos.
Y estos fueron los resultados, tiempos y posiciones provisionales del Gran Premio de Bélgica de 2025:


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