Madring, a primera vista: un circuito híbrido, ciego y espectacular que llega a la Fórmula 1 con carácter… y con aviso
hace 1 día

Madring, a primera vista: un circuito híbrido, ciego y espectacular que llega a la Fórmula 1 con carácter… y con aviso
El Gran Premio de España 2026 no se disputa este fin de semana en Montmeló. Lo hace en Madring, el primer trazado nuevo del campeonato desde Las Vegas 2023: 5,4 kilómetros y 22 curvas alrededor de IFEMA, junto al aeropuerto de Barajas. Oficialmente es un circuito urbano. En la práctica, solo lo es a medias.
La mitad del recinto recorre viales existentes. La otra mitad se abre hacia una sección permanente que desemboca en La Monumental, la curva peraltada que ya ha copado conversaciones de boxes, simuladores y paddock. El desnivel no es un detalle de marketing: entre las curvas 7 y 8 hay un 8% de pendiente cuesta arriba que, visto in situ, impresiona más que en las fotos.
A falta de que los monoplazas salgan este viernes a las 13:30 (FP1), las primeras impresiones del recinto —las que recogen Jon Noble y The Race tras recorrer el asfalto terminado— dibujan un fin de semana exigente.

La Monumental ya es icono
Es la curva de la que todo el mundo habla. Un arco de 550 metros, peralte del 24% (unos 13,5 grados), subida de hasta diez metros y más de 4G previstos. Inspirada en la forma de un ruedo, está pensada para que los aficionados la vivan como un estadio: hay tribuna prevista para decenas de miles de personas.
En construcción ya llamaba la atención. Terminada, más. Los pilotos la describen como una mezcla rara: se entra a fondo, hay que dosificar un poco en el medio para que el morro muerda y, en la cresta, el horizonte se convierte en cielo. Carlos Sainz, embajador del evento y primer piloto que dio una vuelta completa (en un Mustang, meses atrás), lo resumió así: no es solo peralte; es peralte y ciega. “De Madrid al cielo”.
Pirelli y los equipos coinciden: será el paso más técnico de la temporada para los neumáticos.

La chicana 5-6, el punto negro
Hay varios sitios donde un error se paga caro: La Monumental, la 17 (frenada fuerte tras un barrido a izquierdas) y las paredes cercanas al estilo Yeda. Pero el test de F3 del mes pasado —19 banderas rojas en dos días— y las marcas de goma que siguen en el asfalto señalan sobre todo la chicana de las curvas 5 y 6.
Se llega al final del tramo más rápido, el barrido desde la 3. Los pianos piden respeto. El problema extra es el ángulo de la barrera a la salida: un cuello de botella. Un palmo de más y el muro está ahí. George Russell lo ha llamado, sin eufemismos, “posiblemente el circuito más arriesgado del calendario”. Max Verstappen, desde el simulador, lo tildó de “car killer”.

Asfalto de seda (y muros de guía)
La buena noticia para los ingenieros: Madring no es el típico urbano bacheado. El firme es muy liso. No hará falta subir alturas de forma agresiva para sobrevivir a ondulaciones imprevistas.
Los límites de pista los marcan, en gran parte, los propios muros. Donde hay margen, hay pianos pintados y esas pequeñas líneas de relieve que la FIA ya usa en Yeda, Miami o Austin para orientar al piloto sin que se coma el hormigón.

Un paddock descomunal
Quien llega a Madring se pierde. El paddock es enorme : una de las primeras aventuras logísticas del fin de semana es, simplemente, orientarse. Entre algunos hospitalities dentro del IFEMA se tarda varios minutos caminando.

Carácter sí; adelantamientos, por ver
Sainz insiste en que el trazado “tiene carácter”: primer sector urbano con rectas tipo Bakú, tramo central de circuito permanente con curvas rápidas de apoyo, y retorno a lo urbano. “Eso no lo tiene ningún otro circuito”. Pierre Gasly lo ve “de locos” en el simulador: ciegas, peralte, 90 y 180 grados, altas y bajas. Fernando Alonso habla de piano y de coger confianza pegado al muro.
El reverso es la carrera del domingo. Hay pocas zonas de frenada limpia y rectas cortas. Varios pilotos temen un Gran Premio más al estilo Hungría que Monza: clasificación caótica —banderas amarillas, safety cars, incluso rojas— y un ritmo de carrera más procesional. Alex Albon bromeó con que quien no se hubiera saciado de adelantamientos en Monza iba a pasarlo mal.
Este viernes empieza la prueba real. Madring ya ha dejado claro, antes de que ruede un F1, que no es un urbano más de calendario: es un híbrido con una curva de cartel, un asfalto nuevo y poco margen para el error. El resto lo dirán los cronos… y las barreras.


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