Aston Martin en crisis: la escasez de recambios amenaza con un GP de pesadilla

hace 3 meses

Por Christian García

El paddock de Albert Park amaneció este viernes con un ambiente tenso alrededor del garaje de Aston Martin. Lo que prometía ser el gran debut de la era 2026 para el equipo de Silverstone —con Adrian Newey al frente del diseño y Honda suministrando la unidad de potencia— se ha convertido en una pesadilla logística y técnica. La principal preocupación: la grave escasez de recambios clave, especialmente las baterías de alto voltaje del sistema híbrido de Honda, combinada con vibraciones extremas que ponen en riesgo incluso la salud de los pilotos.

Aston Martin llegó a Melbourne con solo cuatro baterías Honda para todo el fin de semana. Sin embargo, problemas de acondicionamiento y comunicación detectados en las primeras horas —incluyendo dos fallos en FP1— dejaron al equipo con apenas dos unidades operativas: una en cada coche, sin repuestos disponibles. Adrian Newey lo describió sin rodeos: "Es un lugar aterrador en el que estar". No hay más baterías en camino; Honda no puede producirlas ni enviarlas a tiempo. Cualquier fallo adicional en pista significaría la eliminación inmediata de uno de los pilotos del resto del Gran Premio.

Esta crisis de recambios no es nueva. Ya en los test de pretemporada en Baréin, Aston Martin acumuló el menor número de vueltas de toda la parrilla debido a fallos repetidos en la unidad de potencia RA626H. Las baterías se dañaban con rapidez, obligando a limitar los runs y a recortar drásticamente el programa del último día (solo seis vueltas cronometradas). El problema raíz parece estar en las vibraciones generadas por el motor de seis cilindros, que se transmiten al chasis y provocan daños colaterales: retrovisores cayendo, luces traseras desprendidas y, lo más grave, un temblor constante en el volante que afecta directamente a las manos de los pilotos.

Fernando Alonso y Lance Stroll han sido claros al respecto. Alonso estima que no puede completar más de 25 vueltas consecutivas sin arriesgar daño nervioso permanente en las manos debido a la vibración transmitida a los dedos. Stroll baja aún más el umbral: solo 15 vueltas. Newey confirmó que el equipo tendrá que restringir drásticamente los stints en carrera —y probablemente también en práctica— hasta que se solucione la fuente del problema. El objetivo es acumular datos y kilometraje controlado, pero un doble abandono (DNF) temprano es una posibilidad real, incluso probable.

En FP2, ambos AMR26 aparecieron en las posiciones traseras (Alonso 20º y Stroll 21º en la tabla oficial), con tiempos muy alejados del top y runs limitados para preservar componentes. Los ingenieros de Aston Martin y Honda probaron contramedidas improvisadas —ajustes en el mapeo de potencia, refuerzos en el chasis y límites en la carga del MGU-K—, pero el progreso es lento. La falta de repuestos obliga a una gestión ultra-conservadora: cada vuelta cuenta, y un fallo en batería o vibración excesiva podría dejar a uno o ambos coches en el garaje antes de la clasificación.

El contraste con el resto de la parrilla es brutal. Mientras McLaren, Mercedes y Ferrari muestran solidez en el nuevo reglamento, Aston Martin lucha por sobrevivir al fin de semana. Lawrence Stroll, el propietario, apostó fuerte por 2026 como el año del salto adelante, pero el arranque ha sido un desastre. Newey y el presidente de Honda Racing, Koji Watanabe, insisten en que trabajan codo con codo para encontrar soluciones, pero el tiempo apremia.

En Melbourne, el equipo de verde plata no solo pelea contra el reloj y los rivales: pelea por completar vueltas sin destruir material ni poner en riesgo a sus pilotos. El Gran Premio de Australia 2026 podría terminar siendo recordado no por la victoria, sino por el drama de un equipo que llegó con ambiciones de podio y se encuentra al borde de no poder ni terminar la carrera.

Christian García

Redactor jefe de Fórmula F1.

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