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Vuelve la era turbo

Sábado, abril 24th, 2010

Ya se da prácticamente por hecho que los motores turbo volverán a la F1 en 2013. Pero que nadie se asuste, lamentablemente no serán tan salvajes como los de los años 80. Los equipos y la FIA están cerca de llegar a un acuerdo para utilizar motores turbo de 1.500 c.c. con una potencia cercana a los 700cv a partir de 2013.

Motor del Williams FW11B V6 Turbo

Para muchos, la era turbo (1977-1988) fue una de las mejores en la historia de este deporte, con potencias descomunales (más de 1.000cv) para los coches de entonces. Introducidos por primera vez en la era moderna por Renault en 1977, los propulsores turbo sufrieron muchos años de motores reventados antes de que consiguieran la necesaria fiabilidad, hasta que en 1.983 comenzó la verdadera era turbo. Ayrton Senna fue el último piloto en ser campeón del mundo con uno de estos motores con su McLaren Honda V6 turbo en 1988, año en el que se prohibió la sobrealimentación.

25 años después volverán estos motores con la misma cilindrada, 1,5 litros, aunque serán de cuatro cilindros en línea en lugar de los 6 u 8 cilindros de entonces, y contarán con el sistema de recuperación de energía KERS. Así, la F1 seguría la tendencia de los vehículos de serie hacia el downsizing, la sustitución de motores de generosa cilindrada por motores más pequeños y eficientes sobrealimentados por turbo. La investigación y el desarrollo de la tecnología turbo con inyección directa y el KERS en la F1 será como consecuencia de gran utilidad para la industria de la automoción, y permitirá que un Fórmula 1 pueda completar una carrera con la mitad de combustible que actualmente con los motores V8 de 2.400 c.c. atmosféricos.

Esta tendencia hacia una tecnología más “verde” o ecológica (si se puede llamar así a más de 20 coches de 700cv dando vueltas a un circuito) no sólo sería beneficiosa para atraer a un mayor número de patrocinadores, sino que también atraerá a más marcas como Volkswagen (bajo su nombre o la de cualquier otra marca de su grupo, como Audi), que probablemente entrarán en la F1 si se introducen estos motores turbo.

Foto: 8000vueltas

La era turbo

Domingo, febrero 7th, 2010

En 1976, Renault dio luz verde a la construcción del primer monoplaza de F1 con motor turboalimentado de la era moderna, aprovechando que el reglamento permitía montar motores turbo de 1.500 c.c. frente a los 3.000c.c. atmosféricos. El camino era arriesgado y difícil, pero tras romper muchos motores, el invento acabó funcionando.

Tras debutar en 1977, Renault fue resolviendo todos los problemas que sufrían sus motores, hasta que en Dijon en 1979 Jean-Pierre Jabouille se anotó la primera victoria en F1 de un motor turbo.

En una época dominada por los motores Cosworth de 3.000c.c., todos vieron que aquellos motores eran el camino a seguir. Tenían muchos problemas de fiabilidad y un gran retraso en la respuesta del turbo, pero en el inicio de su desarrollo su potencia ya era superior a la de los atmosféricos, con lo que los equipos se tuvieron que asociar a grandes fabricantes de automóviles para crear sus motores turbo.

Los motores turbo evolucionaron sin cesar, hasta el punto de que en Detroit en 1983 Michele Alboreto lograba la última victoria de un motor atmosférico hasta la prohibición del turbo en 1989. Y ese desarrollo propició la época más salvaje de la F1.

Con motores que en calificación podía llegar hasta los 1.350 cv de potencia y que escupían fuego, los pilotos tenían que pasar como podían por las curvas y cuando el coche estaba recto aplastar el acelerador y rezar. Con unos neumáticos de un tamaño adecuado para coches de 500cv, transmitir aquella caballería al suelo era ciertamente complicado.

En calificación, donde la fiabilidad no era tan importante, se corría sin válvula de descarga y con la presión del turbo a tope. El resultado, además de una potencia infernal, era que en un par de vueltas (si aguantaban), motor, neumáticos y caja de cambios estaban ya para tirar a la basura, haciendo que los costes se dispararan.

El progreso de los motores turbo continuaba, pero las espeluznantes velocidades que se alcanzaban y varios accidentes brutales en los que murieron pilotos como Villeneuve o Depailler, aconsejaron controlar aquellas bestias. Se comenzó reduciendo la capacidad de los depósitos de gasolina y limitando la presión de los turbo, pero aún así, gracias al desarrollo, los motores turbo pasaron de ofrecer en carrera 600cv en 1983 sin límite de gasolina, a 900cv con el límite de 220 litros.

El enorme gasto que suponía montar estos motores provocó una gran división entre grandes equipos apoyados por un fabricante y los que tenían menos recursos, por lo que la FIA decidió prohibir los motores turbo a partir de 1989, dando fin a aquella loca época de fuerza bruta.

Fotos: Google