En diciembre de 2008, Nick Craw, presidente del Automobile Competition Committee for the United States (ACCUS), y recién nombrado vicepresidente deportivo de la FIA, expuso la idea de un nuevo equipo americano a Bernie Ecclestone y al entonces presidente de la FIA, Max Mosley. Ahí nació este equipo, pero doce meses despúes, con 25 millones de dólares gastados, sólo existía la mitad inferior de un monocasco, y perdieron su plaza en el Campeonato del Mundo 2010.
La idea no sonaba mal. Personal estadounidense en una fábrica en Charlotte, epicentro de la industria norteamericana del automovilismo que cuenta con multitud de bases de equipos, rodeado de un entramado auxiliar en el que no falta de nada. Prometían “hacer las cosas de otro modo” (y vaya si lo hicieron), y romper con el hermetismo de la Fórmula 1 emitiendo vídeos de la fábrica y de los boxes las 24 horas del día, al más puro estilo Gran Hermano. Pero a la hora de la verdad, quedó claro que Ken Anderson y Peter Windsor eran temerariamente ingenuos, subestimando lo cara y difícil que es la F1.
Encontraron el apoyo de Chad Hurley, quien se hizo de oro al crear con dos colegas YouTube. Hurley aceptó poner 15 millones de dólares, de los cuales 2 millones llegaron en febrero del 2009, antes de que el equipo tuviera confirmada su plaza para el 2010. Esos 2 millones fueron directamente a manos de Cosworth, como depósito para el suministro de motores. El resto del dinero, se fue en máquinas de control numérico, autoclaves, algunos camiones…
Ken Anderson y Peter Windsor estaban en la luna de Valencia. Con una nefasta administración y una incompetencia fuera de lo común (Anderson nombró director técnico a su inexperto hijo…) las cosas no tardaron en torcerse. No había videos, no pidieron a Cosworth datos cruciales como diagramas de montaje, comenzaron los impagos de las nóminas de sus 60 empleados… rápidamente se desencadenó el desastre. Aún así, los enfadados trabajadores fueron los que tuvieron que abrir los ojos a los responsables para hacerles ver que era imposible llegar a Bahrein.
No fructificó ningún acuerdo con la también apurada Campos Meta, ni con el aspirante serbio Stefan GP. El 24 de febrero, el delegado de la FIA, Charlie Whiting, viajó a Charlotte a examinar los progresos del equipo, y a tres semanas del inicio del Campeonato se encontró… con la mitad inferior de un monocasco.
Fuente: F1Racing, foto: google













